Este taquillón necesitaba un trabajo a fondo que os vamos a contar paso a paso:
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| Tuvimos que retirar varias capas de pintura y barniz que llevaba tanto en toda la superficie de madera como en las piezas de metal. |
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| Con la ayuda del decapante dejamos ver el potencial de los tonos metálicos que luego contrastaría con el color final de la madera. |
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| En el interior no llevaba demsiada pintura pero los desperfectos ocasionados por tantos años de uso eran evidentes, lo lijamos entero para dejar la superficie uniforme y enderezamos el estante. |
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| Quitamos todas las piezas de metal para arreglarlas por separado y evitar dañarlas. |
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| Con una pequeña lijadora eléctrica, quitamos la pintura y tallamos de nuevo los bordes y remarcamos los detalles. |
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| Los detalles del cerrojo antiguo junto con su color original encajan perfectamente con los moldeados arreglados de las puertas. |
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| Al conservar el color oscuro del metal pero pintar de color crema el mueble conseguimos que resalte mucho más. |
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| Cuando ya teníamos los cajones lijados por dentro y fuera, los pintamos y empapelamos. Después colocamos los pomos barnizados previamente. |
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| El estante estaba muy combado pero añadiendo un listón por debajo y mantenerlo recto durante días con gatos, conseguimos rebajar el desnivel. |
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| Al llevar tanta pintura no se apreciaban las formas moldeadas en patas, puertas y cajones, pero han quedado bien definidas. |
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| A base de paciencia y delicadeza, todos los destrozos de la carcoma han quedados tapados y disimulado. |
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| Finalizamos colocando de nuevo todas las piezas de metal, el empapelado del interior y de los cajones, y por último, un mano de cera incolora para asegurar la pintura y asegurar su duración. |













